Septiembre eterno, el fenómeno que dio origen a los trolls cibernéticos

¿Qué tienen de importante los 90´s además de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, el estreno de Friends, Nelson Mandela y el accidente de Ayrton Senna?

En 1980 surge por primera vez el sistema que le daría vida a Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest y demás esferas cibernéticas, en las que pasamos horas, haciendo poco más que regalar un montón de dedos hacia arriba.

Tom Truscott y Jim Ellis crearon por primera vez la forma de conectar a miles de usuarios vía internet, con el fin de expandir la comunicación global mediante la lectura y el envío de mensajes en distintos grupos de noticias.

Usenet o Users Network, por su abreviación en inglés, es un sistema global de discusión. La ventaja que ofrecía a los usuarios, profesores y docentes universitarios (en su mayoría) era el ordenamiento jerárquico o temático (ciencia, política, deportes, cultura, psicología…) de los contenidos y, por supuesto, la posibilidad de comentarlos y así generar un debate enriquecedor (teóricamente).

Fue apenas, en la década de los 90´s cuando la gente comenzó a tener acceso a los ordenadores particulares y AOL (America Online). La empresa estadounidense de servicios de internet, estableció como principal objetivo la distribución de internet a todos sus usuarios incluyendo, obviamente, a gente con escasos, vagos, ambiguos y defectuosos argumentos, cuyo único objetivo era desviar el debate -he aquí el nacimiento de los Trolls y Ciberbullys– y por supuesto, molestar a todos aquellos quienes sí se interesaban en los temas.

Como la mayoría de los estudiantes noventeros de Estados Unidos y Europa regresaban de sus vacaciones en septiembre, tenían acceso a una computadora y por lo tanto podían entrar a los distintos grupos que ofrecía la Usenet. Debido a que no se acostumbraba a tener ordenadores particulares y únicamente los lugares de estudio y trabajo ofrecían el servicio, era fácil y rápido para los “aoleros” veteranos educar y controlar a las grandes olas de “newbies” -estudiantes de primer ingreso- que estrenaban y ensuciaban el sistema. Sin embargo, en 1993 no sólo llegaron un montón más de novatos -con mucho, mucho tiempo libre y sin libros que leer-, además llegó la posibilidad de molestar desde la comodidad de su casa. Y así el fenómeno se convirtió en algo incontrolable e infinito.

Dave Fisher, uno de los tantos usuarios de la Usenet, es quien con su mensaje en el grupo alt.folklore.computers nos advirtió del horrible futuro al que nos estamos enfrentando.

It’s moot now. September 1993 will go down in net.history as the September that never ended.

Septiembre eterno, perpetuo, sin fin y que no ha acabado; al contrario, está en su máximo apogeo. Se convirtió así, mas que un fenómeno, en una expresión usada entre los usuarios de Usenet para referirse a los años posteriores a 1993 en la historia del internet.

 

septiembre eterno

 

Desde aquel entonces seguimos sufriendo, cada septiembre el comportamiento de los “chistositos”, “mal portados”, que invaden el internet con contenidos basura y degradan interesantes debates mundiales.

En los últimos 20 años y principalmente con la llegada del internet, la tecnología nos ha dado una posibilidad única para desarrollar un comportamiento y un pensamiento democrático casi utópico. Wikileaks y la deep web nos han demostrado que la red NO TIENE LÍMITES, ni mucho menos hemos encontrado la manera legislativa de controlar lo poco que podemos. Empezando porque en México se consagró como derecho humano el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el 2013, cuando la radio llegó en 1921 y han pasado más de 20 años con el internet.

¿Y qué hacemos con esta GRAN oportunidad? Subir selfies, compartir memes y ver lo que desayunan, comen y cenan nuestros seguidores.

Sí, yo también lo he hecho, y probablemente tenga más de cinco selfies en mis múltiples cuentas de las redes sociales -que si no formo parte de ellas, me convierto en un excluido de la sociedad-, y me encanta compartir memes de Patricio y Bob Esponja (por alguna razón me parecen los mejores).

Por lo mismo, más que una crítica a todos aquellos cuyo principal interés es hacernos saber a qué antro fueron y qué piden de cenar en los restaurantes, es una invitación a que aprovechemos la fácil e ilimitada manera que tenemos de conocer el mundo, formar mejores argumentos y construir una sociedad de apoyo, debate y enriquecimiento cultural e intelectual, en vez de comentar la foto de la parejita que se estaba abrazando en las jardineras de la universidad -por favor absténganse de hacer esto también-. Dejemos a los enamorados quererse como mejor les parezca, y si tan celosos están, aprovechen que con Tinder y demás, internet nos da hasta la posibilidad de encontrar al roto para nuestro descosido.

 

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