Tembló. La tierra se sacudía y me hacía temblar con ella, todas las seguridades se derrumbaban ante la incertidumbre

Tembló. La tierra se sacudía y me hacía temblar con ella, todas las seguridades se derrumbaban ante la incertidumbre. Lloré, sentí miedo, mis pensamientos se zangoloteaban hacia todos lados sin encontrar un sitio a salvo en dónde colocarse. Así he pasado los últimos días: conmovida, queriendo abrazar, deseando ser abrazada . He hecho lo que he podido, como todos; cada quien hace lo que puede y nada más. Todos quisiéramos hacer más, poder más, pero las cosas son como son, y quizá el temblor entre otras cosas nos conecta con lo pequeños y lo grandes que somos simultáneamente. Pequeños ante las inexplicables fuerzas que hacen que sucedan las cosas que no podemos controlar. Grandes para transformar los escombros y la perturbación en nuevas posibilidades.

Cuando la cosas se ponen duras, cuando las cosas se dificultan, querer señalar el blanco de nuestras intenciones desde el arco puede ser frustrante y destructivo. Como todo a nuestro alrededor se mueve con gran rapidez, practicar la tolerancia y la paciencia manteniéndonos abiertos y dispuestos hacia lo que está sucediendo en lugar de actuar en piloto automático, despierta nuestra capacidad de no causar daño a nadie, ni a nosotros mismos ni a los otros, y hacer uso de nuestros dones personales para ayudar.

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En tiempos difíciles, conectar con nuestro corazón evita que los arrebatos de enojo y los juicios tomen la delantera, así la bondad y la compasión nos guían. Así podemos ver los obstáculos como maestros.

* Siéntate por un momento, mantente quieto con la ansiedad  y el calor de la agitación , a los pocos minutos verás como son domados y te fortaleces.

* Respira despacio y observarás como en tu interior, aún rodeada de polvo o lágrimas, se conserva encendida la luz de la serenidad. Concéntrate en ella, agradece tu aliento, el aliento de todos los que te rodean , siente la vida vibrando aún en medio de la agitación o el temor, agradécela y prométete hacer el mejor uso de ella para el mayor bien de todos los seres sintientes incluyéndote a ti. Date cuenta de que eres luz, puedes dar luz y recibirla.

*Sin importar dónde estés, o lo que esté sucediendo, recuerda que todos somos capaces de producir semillas de amor y aunque el futuro es completamente impredecible, podemos continuar transitando en un aquí y ahora cultivando paz.

El asunto del día es vivir, y hacer de nuestra vida un mejor lugar.

Digamos ¡Un dos tres por mí y por todos mis compañeros!

2 Comentarios
  1. Viví varios terremotos pero este fue horrible sentir q c t pde caer el edificio con tus seres amados y un padre invalido d 95 años desesperante sacas fuerza lo sacas con un sobrino y al final termine d rodillas pidiendo perdón a D OS x mi y todos los q están lejos d el.

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